Tomarle fotos a mi hija no es cáscara de cocos: Una historia en refranes y dichos

Puerto-Rico

¡Hola! ¿Cómo estas hoy? ¡Aquí tempranito contigo! Como dice el refrán, al que madruga Dios lo ayuda. Y si de refranes se trata, este post va dedicado a refranes que se escuchan decir en mi país. ¡Que lo disfrutes!

Practicar fotografía con un toddler como modelo no es ningún pellizco de ñoco. Recuerdo cuando Isis era una bebecita. Tomarle fotos en aquel tiempo era pan comido. Ahora que camina, corre y brinca, lograr una buena foto es misión casi imposible. Buscar la forma correcta para que Isis mire a la cámara y sonría es más difícil que buscar una aguja en un pajar.

¡Que ni se diga de practicar cosas nuevas! Tampoco de mejorar el manejo de la cámara. Con la rapidez de ella y yo que soy más lenta que un suero de brea, definitivamente no es la combinación perfecta. En un abrir y cerrar de ojos ya Isis se me ha ido de foco. ¡Ay mi madre! Las cosas que suceden esos días de fotografía con Isis.

El pan nuestro de cada día es ver a Isis no quedarse en el lugar que la coloco. La siento y en lo que el diablo se arranca una pestaña ya ella esta a mi lado.

Cuando logro mantenerla en su sitio, ella se entretiene con lo primero que ve y no mira a la cámara. ¡La llamo y la llamo! Es como si su nombre le entrara por un oído y le saliera por otro.

Yo trato de explicarle mi deseo y que deberíamos hacer para lograrlo. Sinceramente el tiro me sale por la culata, pareciera que las palabras se las llevo el viento. A la primera que algo le llama la atención se levanta y una vez más volvemos a comenzar desde cero. Todo el proceso es largo. Mas largo que la esperanza de un pobre.

Yo me vuelvo más loca que una cabra buscando ideas para lograr que ella pose. Un peluche, sonidos, canciones, de todo. ¡Todo lo intento! No doy pie con bola.

A veces pienso que buscar la solución es como buscarle las cinco patas a un gato, que me estoy ahogando en un vaso de agua. Reconozco que debo practicar más el manejo de la cámara. Que con la practica se llega a la perfección. Que no debo dejar para mañana lo que puedo hacer hoy. Lo cierto también es que no por mucho madrugar, amanece más temprano. Mi hija en una toddler y su etapa es normal. Así que, si no puedes contra ellos, úneteles. Ni modo, hay que esperar a que esa etapa pase.

Coloco la cámara en automático, me olvido de la pose, de la sonrisa y me pongo a retratar sin parar. Ya que al parecer esperar por una sonrisa es como esperar a que la rana eche pelos, al menos me enfoco en lograr una foto bonita.

Dicen que una sonrisa vale millón, sin embargo, para una madre cualquier foto de sus hijos es hermosa. La luz de adelante es la que alumbra, si no mira a la cámara pero la foto sale bien, significa que tuve éxito. Al fin y al cabo la verdadera intención es documentar los momento de su vida.

¿Has pasado por experiencias como estas? Cuéntanos tu estrategia. ¿Has recordado algún refrán? ¡Anímate a compartirlo con nosotros! ¡Soy toda ojos (ja, ja, ja), digo, oidos! Me encantaría leer tus comentarios.

Los esperamos la semana que viene. David se estrena en este nuevo lugar. Visítame el lunes para las Gotitas Positivas de todas las semanas y el miércoles para darle la bienvenida a David. ¡Que tengas un feliz día!

Besos,

Sannia

(Nota: Este escrito no especifica el origen de cada refrán. Sólo comparte refranes o dichos que se escuchan y dicen en Puerto Rico.)

 

 

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8 comentarios en “Tomarle fotos a mi hija no es cáscara de cocos: Una historia en refranes y dichos

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