Una diosa fácil de amar.

Entraban a la sala de parto muy apresuradamente dos doctores junto con tres enfermeras. Los latidos del bebé se iban a cero en cada contracción. El doctor introducía su enorme mano dentro de mí y hacia unos movimientos. Realmente yo no sabía lo que hacía, no podía ver. Solo sentía que por dentro todo se movía. Los latidos de su corazoncito se volvían a escuchar y así todos salían de la sala dejándome con mi familia, hasta la próxima contracción donde todo esto se volvía a repetir.

— ¿Qué está pasando David? ¿Voy a perder al bebé?

— ¡No! No vas a perder nada, trata de mantenerte relajada. Los doctores están haciendo todo lo posible—David trataba de tranquilizarme, pero en su rostro no había otra cosa que el reflejo de un hombre muerto del miedo.

El perder los latidos del bebe en la cuarta contracción fuerte el doctor nos advierte del peligro. Nos dice que si ese panorama continuaba tendrían que hacer una cesárea de emergencia. No podíamos seguir arriesgándonos. Dos horas más tardes y luego de haber visto a un enorme doctor casi sentado sobre mi vientre, comencé a pujar.

Dentro de aquella habitación había tres enfermeras, dos doctores, David, William y mi mamá. En total, 16 ojos abiertos grandemente mirando a un mismo lugar. ¡Mi parte intima! No era la imagen que había soñado. Mejor dicho, mi embarazo dejo de ser un sueño desde mi quinto mes. ¡Quería que todo terminara! ¡Todo era una pesadilla dolorosa! Muy dolorosa.

¿Por qué era una pesadilla? Esto fue lo que paso…

Entre el quinto y el octavo mes estuve hospitalizada tres veces por contracciones prematuras. Igual que mi primer parto. El mismo que conté en el post “La llegada de mi caballero”. Al parecer este embarazo quería ser igual. Sin embargo esta vez el riesgo era más grande. Mi bebé estaba mucho más prematuro que mi primera experiencia y yo ya no tenía 19 años. Tenía 37. Teníamos que hacer lo posible por mantenerla dentro el más tiempo posible. ¡Sí, mantenerla, era una niña la que esperaba!

Para resumir un poco todo el caos, fueron tres hospitalizaciones de una semana cada una. Medicamentos, inyecciones, toma de presión, toma de temperatura, suero, en fin, todo lo que conlleva estar en una situación como esa. Los doctores me incapacitaron, ya no podía trabajar, solo podía estar postrada en una cama día y noche. Solo tenía autorización para ir al baño y sentarme para comer. ¡Cama, cama y más cama era lo único que experimente durante aquellos tres meses!

Entonces, allí me encontraba, por cuarta vez en aquel hospital. Había pasado sola la noche anterior sala de parto. El hospital lleno a capacidad no tenía habitación para mí. No pude pegar ojo en toda la noche, los dolores no desaparecían. Los medicamentos para sostener a la niña ya no hacían efecto. Dolor, cansancio, tensión, temor. Todo a la vez, ya quería que se acabara todo y si tenía que ser cesárea pues que así fuera.

_ ¡Puja Sannia, puja!—me decían todos.

Si miraba a mi hijo su rostro de asombro, nerviosismo y pánico me desconcentraban. Un poco más y se tragaba la cadena que guindaba de su cuello. Si miraba a David también me desconcentraba, su rostro era de temor y desesperación cada vez que la cabecita de la bebe volvía a desaparecer. Si miraba a mi madre, su sufrimiento por mí, el dolor que reflejaba, tampoco dejaba concentrarme. Decidí mirar solo al doctor.

Luego de muchos pujos, mucho llanto y un deseo enorme de tirar la toalla nació la niña.

—David, cuéntale todos sus deditos. Que tenga 5 en cada mano y 5 en cada pie—no entendía porque tendía hacer esto en cada parto.

Era de color rosa, era hermosa y ya estaba en mis brazos. Me la colocaron en el pecho, esta vez sólo por segundos. Rápido la tomaron y se la llevaron. Me limpiaron, me cosieron y al par de horas, me llevaron a una habitación.

Isis Anabelle nació a las 4:32 de la tarde. Elegimos ese nombre por sus significados. Isis, reina del trono. Anabelle, fácil de amar. Estábamos felices, pero como muchos bebes prematuros, tuvo complicaciones al punto de tenerla que colocar en incubadora, oxigeno y permanecer en la Sala de Intensivo por 5 largos días. Desde mi quinto mes hasta varios meses después de su nacimiento la tensión parecía no querer irse de nuestro hogar. Muchas complicaciones tuvo nuestra bebe durante sus primeros tres meses de vida. Fue tanto y tanto lo que sufrí que nunca quise hablar de esto hasta hoy. ¡27 meses después! Así fue como decidimos convertirme en madre a tiempo completo. No me arrepiento ni por un solo segundo.

Fue un momento muy difícil para todos. Pero lo logramos, hoy día nuestra niña es una inteligente, hermosa y saludable. Nuestra reina fácil de amar llego para robarnos a todos el corazón. ¡Valió la pena tanto dolor!

Besos,

Sannia.

 

La llegada de mi caballero.

Estaba sentada en la sala de espera, era el consultorio de mi doctor. Aunque llevaba varias horas esperando no importaba, estaba alegre por estar fuera de la cama. Hacían 4 meses que había estado hospitalizada por contracciones prematuras. Hacían 4 meses que llevaba en cama, bajo medicamentos, siguiendo las directrices del doctor. Era capaz de lo que fuese con tal de retener a mi bebe dentro de mí. Necesitaba completar su desarrollo.

Pasaban las horas y el doctor aun no llegaba. Me había quedado hasta dormida allí sentada. Jajajaja. El embarazo me tenía como oso invernando. ¡Podía dormir hasta de pie! J De repente suena el teléfono, la enfermera de turno contesta, comienza a mirar a todas las pacientes que estábamos allí, como si buscara a alguien. Su mirada se detuvo en mí, seguido se pone a escuchar lo que le decían al otro lado y luego me dice:

—Sannia, el doctor quiere saber si estás bien. ¿No sientes ninguna molestia?

Le contesto que si tenía una leve molestia pero que no era fuerte. Ningún dolor se comparaba con los que había sentido el día que tuve las contracciones prematuras. La enfermera le explica al doctor lo que yo había dicho y cuelga el teléfono.

—Sannia, el doctor no va a poder venir hoy a la oficina, las citas han quedado canceladas. El quiere que vayas al hospital donde el esta. Necesita verificar que todo esté bien.

¡No podía creer lo que me había dicho la enfermera! Yo no deseaba ir a ningún lado. ¿Por qué tenía que ir al hospital si no era algo grave? Yo solo quería comer y luego irme a dormir.

Cuando salimos de la oficina, le digo a quien era mi esposo en aquel entonces:

—Me muero del hambre, por favor llévame a comer antes de ir al hospital.

—Con la condición de que me vas a decir cada momento que sientas la molestia. Necesitamos ver si lo que tienes son contracciones y con cuanto tiempo de separación están—me contesto con firmeza.

Felizmente acepte su condición, haría cualquier cosa con tal de tener un plato de comida enfrente mío. Comimos y contamos las contracciones. Eran cada 5 minutos.

En el hospital, cuando el doctor finalizo de examinarme me puse de pie y comencé a vestirme segura de que todo estaba bien. Aun faltaba una semana para mi fecha de parto.

—¿Para dónde vas? Usted se queda aquí, estas de parto, tienes 4 centímetros—me dijo.

Un silencio rotundo vino después de esas palabras. ¡Había enmudecido! Susto, emoción, alegría, temor, asombro, todo esto sentí. Eran las 3:00 de la tarde.

Las enfermeras tan amables me ayudaron a prepararme. Me colocaron correas y todo lo necesario para un parto. Creo que mi rostro de niña las hacia ser más amables conmigo. Solo tenía 19 años. En aquel momento me creía toda una adulta. Hoy miro hacia atrás y pienso lo pequeña que era. Lo poco preparada que estaba para todo lo que me esperaba.

Se hicieron las 6, las 7, las 8 y las 9 de la noche. Mi dilatación dejo de ir paso rápido, todo se convirtió en un proceso, lento, lentísimo. A las 9:00 de la noche me indujeron el parto. ¡Todo cambio desde aquel instante!

Comenzaron los dolores, recordé aquellos que me llevaron al mismo hospital 4 meses atrás. Quería gritar, quería llorar, pero solo recordaba los consejos de mi abuela: “No grites en el parto o se te subirá el bebe y tu parto será más largo.” ¡Que cosas dicen las abuelas que sin mucha explicación científica son tan ciertas! No grite, pero ya no podía mas, el dolor me estaba ganando.

—¡Enfermera, enfermera! ¿Dónde está el doctor?—mi voz reflejaba dolor.

—Salió a comer. ¡Aguanta todo lo mas que puedas, lo estás haciendo bien!—tratando de consolarme con dulzura.

—¡A comer!—ahora sí que grite—. ¡Se me va a salir mi bebe, se me sale, se me sale!

Mi vientre se contraía de forma espontanea. Los pujos me llegaban solos, como si ya no tuviera control de mi propio cuerpo. Como si algo me halara por dentro de mis entrañas haciéndome pujar.

Las enfermeras llaman al doctor y este llega en menos nada. Al verificarme ya había coronado. La cabeza de mi bebe ya se podía ver en la superficie. Para pasarme de una camilla a otra tuvieron que sostenerme por ambas piernas, no podía cerrarlas, sentía la cabeza del bebe entre medio. Corrieron conmigo para sala de parto. Puje 3 veces y allí estaba. ¡Un hermoso varón! Eran las 9:58 de la noche en aquel 29 de septiembre de 1995.

El doctor lo coloca sobre mi pecho mientras cosía mis partes. Conté todos sus deditos, 5 en cada pie y 5 en cada mano. Lo bese aun ensangrentado y lleno de líquidos. No me importo. Lo bese mucho. Luego le mire su rostro.

—¡William, William, es mamá!

Sentí como una gran fuerza entro por todo su cuerpecito logrando alzar su cabecita. Con ojos entre abiertos, como si la luz de afuera le incomodase me miro. Allí, en aquel segundo, conocí lo que es el amor verdadero. Allí en aquel segundo descubrí que mi vida había cambiado gracias a él. Allí descubrí que todo no sería igual. ¡Mi caballero había nacido!

Besos,

Sannia.

 

Operación Inodoro: Segunda Parte

De regreso y esta vez con la segunda parte de nuestra Operación Inodoro. Me gusta mucho el titulo, me siento como el agente 007 en una misión. Jajajaj.

Bien, la semana pasada hable sobre como comenzamos con la tarea de enseñar a nuestra niña a ir al baño. Aquí te dejo el “link” en caso de que no hallas podido leerlo. Hoy vengo hablarte sobre cual fue nuestro plan de acción y cual fue nuestro resultado. ¡Continuamos!

Segundo día

I.A se levanto temprano ese día. Nosotros le cantamos y bailamos juntos con ella una canción que creamos y que dice algo así: “Potty Potty Party!!! Potty Potty Party!!!”. Le quite su pañal y le coloque su ropita interior. La lleve al inodoro portátil y la senté por 15 minutos.

Jugamos con Sandy, leímos varios cuentos, hicimos todo lo posible porque ella permaneciera sentada durante esos minutos. Lo logramos, allí estuvo sentada todo el tiempo. Al finalizar los 15 minutos le coloque de nuevo su ropita interior y le explique por undécima vez lo que estaríamos haciendo durante tooooodo el día.

La dejamos que jugara, que viera televisión, que tomara líquidos pero nosotros no le perdíamos de vista, observando cada movimiento. Algo que nos dijera que era el tiempo de ir al baño.

A los 15 minutos siguientes volvimos a sentarla y así continuamos el resto del día. Entre lapsos de 15 minutos, dentro y fuera del inodoro.

Por varias ocasiones I.A se sentó en su inodoro, pasaron mucho mas de 15 minutos sin hacer nada. ¡Esta niña sí que aguanta! Jajajaja. Hasta que de repente alzo su piernita y tuvo su primer accidente. La llevamos corriendo al baño, la sentamos en su inodoro pero ya era muy tarde.

“No pasa nada, solo fue un accidente, seguiremos intentando hasta que lo logres.” Esas fueron nuestras palabras. Le cambiamos su ropita interior mojada por una seca y comenzamos de nuevo con el mismo proceso, cada 15 minutos.

De repente, al par de intentos, la senté en su inodoro. Ella se notaba impaciente, yo sabía que le tocaba. Me miro y me pidió que la abrazara mientras estaba sentada. La abrase, luego se separo de mi, se cubrió los ojos con sus manitas. Un silencio invadió el lugar hasta que de repente, un sonido de agua cayendo en el inodoro se escucho. ¡Qué alegría! ¡I.A había logrado hacer #1 en el inodoro!

La ayude a limpiarse, le coloque su ropita interior y todos celebramos el logro. Llevamos sus agüitas al inodoro grande y ella solita bajo la cadena. Seguimos celebrando mientras nos lavábamos las manos. Ella estaba contentísima y nosotros mas.

Por el resto del día no tuvo más accidentes y hasta hizo un #2. ¡Qué fácil! ¡Qué bien! Mi niña ya hacia #1 y #2 desde el primer día de intento. En todo el día solo tuvo un accidente. Estábamos que volábamos de la alegría.

Resultado del primer día: ¡Todo un éxito!

Segundo y Tercer día

El segundo y tercer día fue igual. I.A solo tuvo un accidente por día, el primero. Pareciera como si cada mañana se le olvidaba la dinámica del inodoro. Jajajaja. ¡Solo un accidente por día! ¡La cosa va fenomenal! ¿Verdad?

Al cuarto día llegaba mi mamá de visita, así que tuvimos que poner una pausa mientras tanto. I.A estaba muy emocionada por la visita, no era tiempo para enfocarse en inodoros, ella solo quería a su abuela. Pasaron tres semanas y cuando abuela se despidió de nosotros volvimos a la carga al día siguiente. Esto fue lo que sucedió:

Primer día del segundo intento

I.A hizo todas sus necesidades fuera del inodoro. ¡No entendía que había podido suceder, todo era lo mismo! Ella no se veía desinteresada. Permanecía sentada el tiempo estipulado. ¿Por qué entonces no tuvo ni un solo logro? No lograba comprender.

Segundo día del segundo intento

I.A logro hacer solo dos necesidades dentro del inodoro. El resto fueron en accidentes. Pensé que con un incentivo más llamativo quizás mejoraría y volveríamos a tener solo accidente por día. No me di por vencido pero esta vez le premie sus logros con unos chocolates M&M. Aun así todo quedo igual, solo dos logros.

Tercer día del segundo intento

Todo el día de accidentes, era como si no le interesara más el inodoro. Pude notar que ya no me avisaba. Era como si le hubiese perdido la emoción. Ya no era algo interesante para ella. Deje de ver en ella esa señal de urgencia que me hacia conocer que estaba lista para ir al baño. Tres días y solo dos logros.

Cuarto día del segundo intento

Otro día de accidentes, misma actitud, mismo comportamiento del día anterior. Muy tranquilamente lo analice, lo pensé y tomamos la siguiente decisión:

No es su tiempo aún. De eso se basa la vida de padres, en ayudar a nuestros hijos pero a su vez dejarlos a que sea en el tiempo de ellos. Con mi hijo mayor su tiempo fue a los tres años. Quizás I.A es igual, o quizás debo de esperar solo un tiempo más a que ella pueda comprender que le sucede en los momentos de ir al baño.

Con la misma emoción que comencé todo fui guardando su inodoro, a Sandy y sus libros en un lugar donde no los vea dentro de un tiempo. Le explicamos lo que había sucedió y quedamos en que lo intentaríamos después de un pequeño receso.

Esperaremos hasta mayo cuando ella tenga dos años y medio. No siento que fracasamos, tampoco me siento apresurada de que ella deje el pañal. Todo comenzó por su pequeño interés hacia el inodoro. Pero si no es su tiempo, papá y mamá estaremos disponibles para cuando ella así lo decida. J

¿Cómo te fue con tus hijos a la hora de enseñarles a ir al baño? ¿Qué opinas sobre nuestra experiencia? ¿Alguna recomendación para considerar en nuestra próxima Operación Inodoro?

Besos,

Sannia.

 

Fotografía: Como hacer fondos bonitos, económicos, reusables o desechables.

¿Disfrutas tomarles fotos a tus hijos? ¿Te gusta tener talleres de cosas que puedes hacer tú sólo? ¿Buscas por la red cualquier cosa que diga DIY(do-it-yourself)? Si tu contestación es sí a la gran mayoría aquí te traigo algo que te puede interesar.

Hoy te hablaré de cómo realizar fondos parecido al de los estudios fotográficos, pero desechable. ¡Sí, desechable! Porque los materiales que puedes utilizar para hacerlos son tan económicos, accesibles, que los puedes conseguir en cualquier tienda cercana a ti. Pero lo más importante, si así lo deseas, puedes desecharlos si es que así lo quieres. Pero también puedes utilizarlos como yo, para otras manualidades u otros usos. ¡A ver, sigue leyendo, observa las fotos mientras te explico!

  • Existen programas, websites y aplicaciones que sirven para editar que nos ofrecen diferentes variedad de fondos. Son un éxito. Programas como Photoshop o Picmonkey, entre otros, cuentan con un sinnúmero de variedad y opciones que podemos utilizar. Por ejemplo ésta foto que te muestro a continuación fue tomada dentro de mi hogar, la pared es blanca y yo sólo le añadi los efectos de nubes con la página de Picmonkey.
  • Utilizar papel para envoltura de obsequios o regalos es también una buena manera de conseguir un buen fondo para las fotos de tus niños. Es económico, lo encuentras fácilmente en cualquier tienda. Luego lo puedes utilizar para hacer otras manualidades o sencillamente para la envoltura de un regalo. Si no deseas utilizarlo en otra cosa, fácilmente lo puedes desechar. Para este tipo de fotografía no es mucha cantidad de papel la que utilizas. Solo la adecuada para el área donde colocarás a tus hijos. Puedes también añadirle globos, letras, números o cualquier cosa que te interese. ¡La creatividad no tiene límites, los pones tú! Aquí te muestro dos ejemplos:
  • Puedes comprar banderines o crear tus propios adornos y colocarlos en un cordón que ayude a sostenerlos. Como por ejemplo este que a continuación te muestro. Lo encontré en una tienda a un precio bien económico. Su gran ventaja es que es fácil de guardar, no ocupa mucho espacio y se puede utilizar para el año que viene.

Así como estos ejemplos que te mostraré puedes tú también crear los tuyos y dejar esa creatividad fluir. Me siento muy satisfecha con el resultado. ¡Es muy divertido!

¿Qué tal te han parecido las ideas? ¿Tienes alguna idea que pueda utilizar? Comparte con nosotros tus experiencias y si te gusta lo que has leído compártelas también con tus amigos en las redes sociales. ¡Deseosa de saber tu opinión!

Besos,

Sannia.

M de Maternidad: ¡Operación Inodoro! Enseñándole a nuestra niña a ir al baño. Parte 1

Todo pasó cuando nuestra niña comenzó a dar señales de interés hacia el inodoro.

  1. Se quería sentar en el inodoro cuando yo me sentaba.
  2. Me decía: “Mom, what you're doing?” (“¿Mamá qué haces?”) Yo le explicaba.
  3. Se incomodaba con el pañal.
  4. Buscaba como quitárselo.
  5. Cada vez que hacía pipi (#1) o caca (#2) se agarraba el pañal y me decía: “¡Ay, ay, caca!”

“¡Qué emoción, mi niña esta lista para el baño y tan sólo tiene dos años!”, fueron mis palabras. A William le había enseñado a sus tres años. La idea de salir de los pañales a los dos años de ella me causaba mucha ilusión. Hablé con papá, observé 500 videos de YouTube sobre el tema. ¿Quién no consulta YouTube cuando quiere aprender de algo? (Si eres uno de ellos inténtalo, hay de todo) Lo mejor de todo, lo que a muchas mujeres nos gusta hacer (me incluyo), me fui de compras con mi niña. Jajajajaj. Ropita interior, inodoros de todas formas. ¡Color rosa por todos lados! Jajajaj. Estaba encantada y lista para la nueva aventura.

  • Materiales, todos los materiales fueron adquiridos con la niña y ella participó en la elección de cada uno de ellos:
  1. Ropa interior, compramos 15 de ellos. Sabía que necesitaría muchos para evitar quedarme corta mientras lavaba los accidentados.
  2. Inodoros portátiles. ¡Existen tantas clases de inodoros para niños! Luego de estudiarlos todos decidí comprar dos (te los muestro más adelante). En caso de que no funcionara con uno, podía utilizar el otro. ¡Cosa de tener opciones! 😉
  3. Libros de cuentos sobre el tema. Que contengan sonidos y sean llamativos para ellos. Existen una gran variedad. Yo sólo compre dos ya que I.A tiene ya muchos libros. Sabía que no iba a querer leer sobre un mismo tema cada vez que se sentara. ¡Vamos, hay que ser realistas! A mí no me gustaría estar leyendo sobre cómo hacer #1 y #2 cada vez que me sentase en el inodoro. Tampoco se lo haría a mi niña. 😉
  4. Conseguí una muñeca que viene con un inodoro portátil, ropa interior y hasta él inodoro tiene efectos de sonido cuando le bajas la cadena.
  5. Busqué en YouTube vídeos o canciones que hablen sobre el tema y los guardé en el historial para mostrárselos a ella cada vez que le tocase ir al baño.
  6. Una bolsa de dulces M&M. No estaba segura si los utilizaría. Quería que mi niña aprendiera a celebrar sus logros por lo realizado y no porque fuera a recibir un dulce al final. Pero, como no sabía cómo me iría con ella, los compré de todas maneras como segunda opción.
  • Primer día:
  1. Le mostré a I.A su nueva ropa interior, le explique para lo que era, incluso le mostré que mamá también utiliza uno de ellos.
  2. Sacamos sus inodoros, le expliqué para lo que eran, la deje que jugara y experimentara con ellos. Le dije: “Isis Anabelle, mañana comenzamos una actividad que haremos todos los días, se llama potty time. Es para hacer #1 y #2 en el. Mañana le decimos adiós al pañal y vas a poder utilizar tu nueva ropa interior. Podrás elegir el que desees. Celebraremos contigo cada vez que lo logres.” Ella estaba muy emocionada.
  3. Le presente su nueva muñeca, le expliqué lo que era cada cosa. Le colocamos la ropita interior a la muñeca y aprendimos como se bajaba la cadena su mini inodoro. Le pusimos nombre a la muñeca, ahora se llama Sandy. ¡Bienvenida Sandy a nuestra familia! Todo el día jugó con su inodoro, lo decoro con calcomanías, leímos los libros que habíamos comprado y utilizó el resto de la tarde su nueva muñeca.
  4. Al final la abracé, le di muchos besos, le dije lo orgullosa que me encontraba y lo emocionada que me sentía al saber que comenzaríamos esta nueva aventura juntos.

I.A estaba muy entusiasmada con todo, deseosa de que llegara el día de mañana. Yo, más emocionada que ella, soñando despierta, visualizándola haciendo sus necesidades solita y celebrando juntas. Lo que no sabía es que pronto despertaría a la realidad. Jajajajaja.

¡Pero claro que no te lo voy a contar todo hoy! 🙂 La próxima semana, en M de Maternidad, te cuento la segunda parte de nuestra aventura y como finalizó esta Operación Inodoro.

Besos,

Sannia.

 

¿Qué hacer con tantos juguetes? 6 consejos para organizar los juguetes de nuestros niños. Resumen de nuestra Navidad.

Estas Navidades además de traer muchos obsequios para I.A, a mí en específico me trajo uno muy interesante…

…¡Regueros y más regueros! ¡Juguetes por todos lados!

Y es que estas Navidades la familia y las amistades se han desbordado obsequiándole a nuestra niña. Cosa que me da mucha felicidad al ver cuanto amor le tienen, aunque esto resulte ver mi hogar patas arriba. Ja, ja, ja.

Aguanté valientemente por varias semanas, pero ya esta me enrollé las mangas y comencé a organizar todo de una manera más práctica para todos. Así cuido un poco más mí cordura y no muero de la locura enterada en tantos juguetes. Ja, ja, ja.

¿Estás en las mismas que yo? ¿No tienes idea de qué hacer con tanto juguete? Aquí te comparto los arreglos que hice dentro de mi hogar para poder manejar este asunto:

  1. Realiza un inventario de los juguetes que tienen tus niños y divídelos en las siguientes categorías: los más utilizados, los menos utilizados, los que ya pasaron de su edad y los que son de más de su edad (a veces nos obsequian juguetes que I.A. no está lista para utilizarlo pero que si pronto podrá disfrutar).
  2. Regala los juguetes que ya tus niños menos utilizan y aquellos que ya son muy pequeños para ellos. Obséquianos a una iglesia, algún conocido o sencillamente dónalos alguna obra benéfica que le cause sonrisas a un niño. ¡Verás lo bien que se siente!
  3. Guarda para luego los juguetes que no están aptos para tu niño o niña en este momento. Por ejemplo, juguetes que contengan piezas muy pequeñas y que los niños aún se metan a la boca. ¡Safety first!
  4. Si aún tienes demasiados juguetes guarda por separados otros más que pueda utilizar en el momento. Al par de semanas los sacas y guárdalos que actualmente utilizaban. Así tus niños tendrán un juguete “nuevo” de vez en cuando. Esto hace que conserven la emoción por el mucho más tiempo.
  5. Compra canastas donde puedas colocar los juguetes por categorías. Por ejemplo, libros, rompe cabezas, muñecas, carros, etc. Muéstrales a tus hijos donde se encuentran cada uno de ellos para que así puedan encontrarlos fácilmente y aprendan de que cada cosa tiene un lugar asignado. Este consejo me lleva al último de todos que es…
  6. Utiliza este método de organización para enseñarles a recoger su área de juego una vez terminen de utilizarlos. ¡En esas estoy con I.A.! Nosotras cantamos una canción mientras ordenamos su área. Aunque algunas veces comienza a regar lo que ya está recogido y otras veces se entretiene mas jugando con ellos que recogiéndolos. Al convertirse en una actividad diaria he podido observar cada vez más su ayuda y un mejoramiento con el pasar de los días. ¡Ser consistente es la clave!

Y tú, ¿también estás en hasta las orejas de juguetes? ¿Qué haces para mantenerlos organizados? ¿Algo que deseas añadir a la lista? Como siempre te invito a que nos comentes y compartas nuestras experiencias con tus amistades en las redes sociales. De seguro existe una mama enterada de juguetes como yo. Je je je.

Aprovecho la oportunidad para compartir contigo un poco sobre niestras Navidades. ¡Definitivamente una de las mejores! Recibimos la visita de mis padres y mi hijo William. ¡La pasamos de maravilla!

Nuestro árbol de Navidad tenía un Santa en una tabla de surf. Para los que no lo saben, David practicaba el deporte del surfing cuando vivíamos en Puerto Rico. No puede faltar algo de surfing en la casa de un surfer. Je, je, je.

No podía faltar una vestimenta acorde con la época. Jajajajaja.

¡Esperando a Santa!

¡Llegó Santa! Y se comió todo el turrón que le dejamos.

¡Listos para despedir el 2015!

Besos,

Sannia.

 

Hijos con grandes diferencias de edad: Beneficios

Cuando nació I.A, teniendo William 18 años, muchas personas me decían: “¡Estas loca, a comenzar de nuevo cuando ya salías de uno!” En mi mente me decía: “¿Y qué? Ni que fueras tú quien está comenzando de nuevo para decirlo con tanto espanto.” En realidad nunca le tuve miedo al comenzar de nuevo, pero sí me preocupaba el que todo saliera bien durante el embarazo. Hasta el sol de hoy no le encuentro aquello tan negarivo que las personas comentaban, al contrario, le encuentro sus beneficios. Y de ellos te hablo en el día de hoy.

Quizás tengas hijos con diferencia de edades marcadas. Quizás conozcas a alguien con ejemplo similar. ¡Aunque no aún no conozco a alguien con el mismo panorama que el mío! Jajajaja. Quizás tu sí conozcas alguien que se acerque o se asimilen a este ejemplo. Je je je.

Con solamente dos años que lleva Isis Anabelle en nuestras vidas existen muchos beneficios. Pero para que este post no sea eterno, aquí te comparto los más significativos:

  1. Eres madre/padre primerizos por segunda vez: Aunque muchas personas no vean esto como un beneficio, yo si le encuentro lo positivo. El primer embarazo, el primer parto, la primera experiencia es una muy especial. Descubres todas esas cosas quejamás habías pensado sentir o que jamás habías conocido como eran ¡Créeme! Después de 18 años uno olvida muchas cosas, que vuelves a recordar con ese segundo bebé y vuelves a sentir la misma sensación de la primera vez.
  2. Tienes dos hijos únicos: No me refiero a que los hijos tienen que ser idénticos, no, me refiero a que tus hijos se crían como hijo único (uno sólo) porque ya uno se independizó y el más chico se queda en casa. ¿No le vez el beneficio a esto? Lee el punto siguiente a ver si le encuentras lo positivo.
  3. Puedes darle toda tú atención: William tuvo toda mí atención durante 18 años. Me disfrute pausadamente, sin prisas y sin restricciones cada momento de su vida. Ahora a sus 20 años el tiempo que el me exige no es el mismo que me exige I.A. Y si la niña nos interrumpe en alguna conversación, ya William tiene la madurez y el entendimiento para comprender a su hermana sin sentirse menos apreciado. Este punto nos lleva al próximo que es…
  4. Haces cosas distintas con cada uno: Mientras por un lado dialogo sobre estudios universitarios, metas, novias, proyectos y compartimos opiniones. Por el otro lado juego a las muñecas, le enseño las vocales, los números, los colores y le hago reír con cosas sencillas. ¡Hay mucha diversidad!
  5. Tienes una ayuda adicional: Jajaajjaja. Sí, porque al uno ser tan mayor te puede ayudar con el más pequeño. Jajajaja.

Estoy segura que cada experiencia tiene sus beneficios sin importar cuanta diferencia se lleven los hermanos. Como padres nos encargamos de sobrevivir cómo sea y de llevar la fiesta tranquila. Ya sea con hijos de poco cercanos en edad o con mucha diferencia. Estoy segura que si mi caso hubiera sido otro también le encontraría lo positivo.

Ningún panorama es el idóneo. Amamos a nuestros hijos según llegan. ¡Al menos así lo entiendo yo! Sin embargo quería compartir la experiencia para todas aquellas personas que viven algo similar o estan a punto de vivirlo. Lo importante aquí es no temerle a las opiniones que digan los demás, de seguro saldrás a flote en cualquiera, con muchos hijos corridos o con hijos con grandes diferencias de edad. Lo que realmente importa es disfrutar cada segundo que estén a nuestro lado ya que crecen y se independizan muy rápido. 😉

¿Tienes la misma experiencia? ¿Conoces alguna familia similar a la nuestra? ¿Tienes algo que añadir a mi lista? En confianza soy toda ojos para leer tus comentarios. 😉

Besos,

Sannia.

 

Los 2 de mi niña.

Hacen dos años llegó nuestra pequeña a llenar la casa de luz y alegrías. ¡Jamás pensé que tendría el privilegio de tener una niña! Hoy le doy gracias al Padre Celestial por haberme dado esta oportunidad.

Niña dulce, alegre, cariñosa, inteligente, valiente, sociable, delicada y sentimental. Son las primeras palabras que vienen a mi mente. Es amada por todos, muy bien que lleva su nombre, Isis Anabelle, que significa la reina del trono que es fácil de amar. Te coronaste en nuestros corazones y has logrado que todos te amemos profundamente.

¡Feliz Cumpleaños hija querida! Que Dios siga bendiciendo tú futuro para que sea uno lleno de luz y esplendor en tu vida. ¡Gracias por existir!

Te ama,

Mamá.

 

Ideas y preparativos para el cumpleaños #2

¡Feliz viernes! ¡Ya llegó el fin de semana! Con la visita de mi suegra casi no he tenido el tiempo para visitar los blogs que sigo, extraño muchísimo leerles. Espero pronto regresar a la rutina. Besos a todos ellos.

Hacen varios días atrás visitando el blog Las travesuras de una mamá joven leí este post. Donde ella nos contaba sobre los preparativos para la fiesta de cumpleaños de su primogénito. Yo, de lo más emocionada pensando: “¡Que bonito! ¡También se acerca el cumpleaños de I.A!” Y luego me dije: “¿Qué? ¡Si mi niña cumple en dos semanas y yo aún no he preparado nada!” Después de entrar en pánico por unos segundo y de terminar de leer aquel post decidí poner manos a la obra.

Al igual que Las travesuras de una mamá joven, nosotros somos también principiantes en esto de celebrar fiestas lejos de nuestra tierra. Ya tenemos casi un año de vivir en Massachusetts y al fin contamos con amigos a los cuales podemos invitar. Sin embargo sus costumbres de lo que es una típica fiesta de cumpleaños es un poco distinta al puertorriqueño. Es más parecida a lo que el blog de esta chica nos cuenta. Quiero agradecerle a ella por compartir con todos sus lectores sus preparativos ya que me dio la mano para organizarme un poco. Gracias Carolina por tu post, gracias a el me siento más enfocada y decidida de lo que vamos a realizar. Esto es lo que haremos:

  1. Lugar: Casa
  2. Hora: De 3:00pm hasta las 5:00pm. Los cumpleaños en Massachusetts son de pocas horas. Así que decidimos en la tarde luego de que Isis tome su siesta. Necesitamos que esté descansada y alegre para recibir sus amiguitos.
  3. Cantidad de niños: Alrededor de 8 niños.
  4. Actividades: Juego “Free Dance”, es un juego donde se les coloca canciones infantiles a los niños para que salten, bailen y hagan lo que les plazca. Se mantiene la música por un lapso de tiempo (1 minuto, pot ejemplo), luego de detiene la música y cada niño debe de parar al mismo tiempo y quedarse frisado hasta que la canción vuelva a tocar. Es muy divertido, sobre todo ver las ocurrencias de los niños como se quedan frisados. Luego de esto haremos una manualidad que sinceramente aún no elijo cual es pero luego les contaré cual fue la que realizamos. Si tienes recomendaciones de lo que podemos hacer, bienvenidas sean.
  5. Comida o aperitivos: Tendremos ensalada de frutas, jugos, quesos con jamón, galletas, hamburguesas y por supuesto el pastel de cumpleaños.
  6. Al final de la fiesta se les entregará un detalle a cada niño como agradecimiento por asistir.
  7. Decoración: Hemos elegido este…
Imagen de las decoraciones que ofrece la tienda Party City

¿Qué opinas? ¿Olvido algo? ¿Alguna recomendación? He perdido la práctica en esto de hacer cumpleaños. Con William se dejaron de realizar hace un tiempo atrás. Es más fácil cuando son adolescentes. 😉

¡Hasta el lunes, buen fin de semana!

Besos,

Sannia.